SOÑAREMOS CON LA GRAN MÚSICA: UNA APROXIMACIÓN

“Pero arriba, en lo superior, hay más presión y menos oxígeno”

Entre los diversos tipos de hacer literatura que existen está la de hacerse preguntas y provocar que el lector se las haga. Al igual que hay una literatura de la inmediatez y de la ridiculez también hay una literatura que cuestiona los resortes de todo aquello que damos por válido y aceptable en nuestras sociedades. “Soñaremos la gran música”, el último libro de Darío Méndez Salcedo, pertenece a los segundos.

Lo que primero resalta de estos tres de relatos es la aparente sencillez con que están escritos. Y escribo “aparente” porque la sencillez consumada suele resultar del trabajo arduo de un constante pulir, que en la mayoría de las ocasiones (cuando se hace bien) queda en bambalinas y sin notarse demasiado.

Darío Méndez posee la virtud de manejarse con soltura con los diálogos y en las distancias cortas, y eso se nota. Pero esa sería una visión muy reduccionista si tras esa aparente sencillez tan bien disfrazada no se escondieran preguntas y cuestionamientos sobre el mercantilismo, las relaciones personales, la pulsión intelectual contra lo laboral, la regresión tecnológica, el vacío inmenso de este progreso tecnológico que vivimos y tiene muy poco que ver con lo profundo del ser humano. Y es que estos tres relatos: “Las hormigas”, “Los gusanos”, “Las cucarachas”, consiguen que nos planteemos determinadas preguntas muy necesarias.

Ese afán de ir más lejos de lo evidente, de buscar un más allá que sea un más acá posibilista y disfrutable alientan la naturaleza moral y estética de estos tres relatos.

.  Si bien el primero “Las hormigas”, se fundamente a través de la relación que se establece entre dos trabajadoras de una gran empresa, creo que más bien pertenece a una pugna entre lo carnal y lo espiritual. Si bien, el lado espiritual demuestra bastante inestabilidad emocional y obsesiva, que suele ser una parte habitual (pero no toda) del mundillo espiritual del arte.

Me hubiera gustado mucho más que el autor se detuviera en los detalles de la vida cotidiana de las dos chicas, que no corriera tanto, que esa tacita de té nos sedujese por sus fragancias; los silencios en cualquier relación humana son tan o más importantes incluso que lo que solemos expresar; pero quizá el escritor lo tenía demasiado claro y no quería que las dimensiones del relato se convirtiesen en una novela corta. Una lástima, hay relatos que merecen crecer un poco más, estirarse para hacerse autónomos, más potentes, porque con ellos al hacerse más libres nuestras preguntan de lectores se estiran, y creo que este es uno de ellos.

. “Los gusanos”, el más esperanzado de los tres, no necesita de estiramiento alguno porque resulta ejemplar tanto en lo que plantea como en las pocas páginas que se consigue.

Los australidae, una nueva manifestación religiosa que nace en Rumanía, va en sentido contrario a la evolución y el progreso y propone un regreso al estado primigenio de la naturaleza humana, pero ¡ay!, no todo resulta idílico, siempre hay una élite y unos sinvergüenzas sirviéndose de esa involución para sus fines e intereses. Me ha parecido muy inteligente. Y la antropóloga que viaja a Brasov-Corona me resulta adorable. Si renunciamos a nuestra inteligencia qué nos queda. Esa es una buena pregunta. La pregunta que me venía a la cabeza tras leer este relato delicioso y punzante.

Y como siempre la esperanza que nos resta queda depositada en los niños, porque en ellos la curiosidad persiste pese a las cadenas con que nos aprisionamos.

. El libro se cierra con “Las cucarachas”. Mi pieza preferida de las tres. En esta pequeña obra de orfebrería trágica se reflexiona sobre lo sublime. Como un resucitado Longino de nuestros tiempos modernos el relato se sumerge en el desmembramiento de una pareja por culpa de la búsqueda espiritual y placentera de Laura, que no deja de ser sino la búsqueda de un absoluto a través de la inmersión en esos inquietantes “sueños lúcidos”.

Sueños lúcidos y placenteros que la encadenarán haciéndole perder los asideros de la realidad. Su pareja asiste a toda esa inmersión en la locura que irá in crescendo a medida que el relato avance. Pero no es solo es eso, sino que los detalles sobre la teatralización de las relaciones humanas, la incomunicación, la orientalización en las sociedades occidentales, la toma de conciencia de que la realidad suele tener por lo común una naturaleza muy imperfecta y mediocre, bordean todo el relato cosiéndolo de manera magistral y le dan una dimensión mucho más profunda que la aparente caída en la locura de la pobre Laura.

El colapso es inevitable. Nótese las semejanzas metáforicas de los tres relatos: hormigas, gusanos, cucarachas…

Pero las preguntas a los lectores ya están expuestas.

Como escribía al principio hay diversos tipos de literatura: una de la inmediatez y la ridiculez, y otra (entre otras muchas) que cuestiona y plantea las preguntas morales más inevitables: qué somos, a qué aspiramos, y cuáles son peligros de la búsqueda de la perfección y el placer, entre otros, que nos acechan a diario. Al fin y al cabo lo trágico y lo maravilloso de este mundo.

Creo que cualquier lector con un mínimo criterio ha de hacerse estas preguntas tras leer este libro, y puede que algunas de las respuestas que obtenga no dejen de provocarle algo de inquietud.

Inteligencia puesta al servicio de la literatura. Cuidado. Tras las cortinas del escenario que ha dispuesto con suma destreza el autor quizá se encuentre nuestro propio reflejo.

Y tal vez las mismas preguntas inquietantes que nos provoca la lectura de “Soñaremos con la gran música” (un evocador y bellísimo título) es la misma y terrible pregunta que nos lanzaba el Hamlet del lituano Oskaras Koršunovas cuando el famoso personaje shakesperiano se miraba al espejo: “¿Quién eres?

Todos deberíamos hacernos esa pregunta con más frecuencia. Y todas las derivadas, personales y colectivas, que nacen al calor de la primera pregunta y de la buena literatura.

SOÑAREMOS CON LA GRAN MÚSICA, de Darío Méndez Salcedo en editorial Niña Loba. https://www.ninalobaeditorial.es/producto/sonaremos-con-la-gran-musica/

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